Hemos establecido de que Dios es soberano – es decir – hace las cosas como él quiere, cuando quiere, de la manera que quiere. El es soberano porque su omnipotencia y su omnisciencia lo autorizan para serlo. Dios no le pide consejo ni sugerencia a nadie de cómo hacer las cosas; él es autosuficiente. Vamos a tratar con el tema del origen de la maldad.
Si Dios sabía que Satanás lo iba a traicionar… ¿por qué lo creó?
