En la
historia se muestra repetidamente la condición humana de darle la espalda a
Dios.
Lo vemos
cuando el pueblo de Dios salio de Egipto.
Cuando Saúl
desobedece y ofrece sacrificio no grato a Dios.
O cuando
Sansón tomo de mujer a Dalila.
Cuando la
mujer de lot miró hacia atrás y quedo convertida en estatua de sal.
Ya a estas
alturas estamos sabidos que si grandes hombres de Dios se volvieron en contra
de la visión de sus inicios cuanto más nos puede pasar a nosotros.
Mat 26:31
Entonces Jesús les dijo: Todos
vosotros os escandalizaréis de mí esta noche;
porque escrito está: Heriré al
pastor, y las ovejas del rebaño serán
dispersadas.
Mat 26:32
Pero después que haya resucitado,
iré delante de vosotros a Galilea.
Mat 26:33
Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.
Mat 26:34
Jesús le dijo: De cierto te digo
que esta noche, antes que el gallo
cante, me negarás tres veces.
