domingo, 3 de noviembre de 2013

SOY YO REPORTANDOME


Una vez un pastor estaba dando un recorrido por la iglesia a medio día, al pasar por el altar decidió quedarse cerca para ver quien había venido a orar en ese momento se abrió la puerta, el pastor ciñó el entrecejo al ver a un hombre acercándose por el pasillo, el hombre estaba sin afeitarse desde hace varios dias, vestía una camisa rasgada, tenía el abrigo gastado cuyos bordes se habían comenzado a deshilachar el hombre se arrodillo, inclino la cabeza luego se levantó y se fue.
Durante los siguientes dias el mismo hombre siempre al medio día estaba en la iglesia cargando una maleta, se arrodillaba brevemente y luego volvía a salir.


El pastor un poco temeroso empezó a sospechar que se tratara de un ladrón, por lo que un día se puso en la puerta de la iglesia y cuando el hombre se disponía a salir le pregunto: ¿Qué haces aquí?
El hombre dijo que trabajaba cerca y que cuando tenía media hora libre para el almuerzo y aprovechaba ese momento para orar, solo me quedo unos instantes sabe, porque la fábrica queda un poco lejos así que solo me arrodillo y digo Señor solo vine nuevamente para contarte cuan feliz me haces cuando me liberas de mis pecados, no sé muy bien orar, pero pienso en ti todos los dias, así que Jesús este es Jaime reportándose…

El pastor sintiéndose un tonto le dijo a Jaime que estaba muy bien que viniera a la iglesia cuando él quisiera, el pastor se arrodillo ante el altar, sintió derretirse su corazón con el gran calor del amor y encontró a Jesús mientras lagrimas corrían por sus mejillas, en su corazón repetía la plegaria de Jaime.
Solo vine para decirte Señor, cuan feliz fui desde que te encontré a través mis semejantes y me liberaste de mis pecados, no sé muy bien como orar, pero pienso en ti todos los dias así que Jesús, SOY YO REPORTANDOME.
Cierto día el pastor notó que el viejo Jaime no había venido, los dias siguieron pasando sin que Jaime volviera para orar continuaba ausente por lo que el pastor comenzó a preocuparse hasta que un día fue a la fábrica a preguntar por él.

Allí le dijeron que él estaba enfermo, que pese a que los médicos estaban preocupados por su estado todavía creían que tenía oportunidad de sobrevivir.
La semana que Jaime estuvo en el hospital trajo muchos cambios, él sonreía todo el tiempo y su alegría era contagiosa, la enfermera Jefe no podía entender porque Jaime estaba tan feliz ya que nunca había recibido ni flores, ni tarjetas, ni visitas.
El pastor se acercó al lecho de Jaime con la enfermera y esta le dijo: mientras Jaime escuchaba; ningún amigo ha venido a visitarlo, él no tiene a donde recurrir.

Sorprendido el viejo Jaime dijo con una sonrisa, la enfermera está equivocada.
Pero ella no puede saber que todos los dias desde que llegue aquí a medio dia un querido amigo mío viene, se sienta aquí en la cama, me toma de las manos, se inclina sobre mí y me dice:
Solo vine para decirte Jaime, cuan feliz fui desde que encontré tu amistad y te libere de tus pecados, siempre me gusto escuchar tus oraciones, pienso en ti cada día, así que Jaime este es “JESUS REPORTANDOSE”.

Anonimo