Lectura
Lucas 2:10-11
La palabra
gozo ocupa un lugar menos importante en la vida cristiana ordinaria que en la
escritura, donde no solo como promesa sino como precepto, se nos dice:
“gozaos en
el Señor siempre” gozo es el resultado de la felicidad.
Muchos
buscan gozo en el mundo como sustituto de la felicidad, pero en la vida
cristiana es al revés ya que el gozo tiene en ella un sólido motivo.
- El mensajero del gozo
Fue un
ángel, porque a una raza caída el mayor gozo solo puede venirle desde el cielo,
por revelación. A una humanidad que va a la muerte nada mas puede traerle “gran
gozo”
- El mensaje de gozo
Fue la
“buena nueva” de salvación del pecado y sus consecuencias, según había sido profetizado
en Isaías 61:1 gocémonos de que este mensaje no fue solo para aquella noche
sino que ha perpetuado a través de los siglos.
- Los receptores del gozo
Todo el
pueblo no indica que pueblo indudablemente los pastores lo aplicaron para
Israel, pero los Ángeles sabían que la promesa dada a Abraham era extensible a
todos los pueblos de la tierra.
- El autor del gozo.
Un niño
recién nacido es generalmente motivo de satisfacción, en un circulo más o menos
amplío; pero en ningún caso lo ha sido con carácter tan extraordinario y
universal, libertador de toda clase de males, y el dador de la vida eterna.
- Lo personal y universal del gozo
Aunque
sería para todo el pueblo empieza siéndolo para los primeros oyentes:
“os ha
nacido”.
Ha nacido a
vosotros o para vosotros. Esto no puede decirse de ningún otro nacido de mujer;
sin embargo es bien apropiado en el caso de Cristo.
Su venida
afecta a cada hombre y mujer para bien o para mal, ya que es “el salvador de
todos los hombres” y también “el juez de todos”
Los que no
le reciben como salvador tiene motivo para recordar su nacimiento pero no con
gozo, sino con terror. Los que celebran estas fiestas hoy inconcientemente
deberían pararse a meditarlo.
Cierta
familia convertida, henos el padre celebraban la navidad.
En una
tarjeta que era de costumbre poner bajo el plato, como felicitación, una niña
con dotes de poeta escribió:
Ha nacido
Jesucristo
Para Juan y
para Elena
Para Lucía
y Filomena
Para mamá y
para mi
Y yo papá
te pregunto;
Y piensa
bien lo que te digo,
Jesús mi
Señor y amigo
¿ha nacido
para ti?
El padre
leyó la tarjeta y frunció el entrecejo. Estuvo un buen rato callado. De repente
se levanto. Todos quedaron pesarosos creyendo que la niña había ido demasiado
lejos; pero la madre invito a orar por la salvación del padre querido. De
repente este volvió con el rostro radiante de gozo.
“Ya puedo
decir ahora, que Jesús ha nacido para mi” dijo. Había estado en su habitación,
entregándole su corazón a Cristo ¿tienes tú el gozo de la navidad?
Hecho por: Oseas Chacón
Mensaje predicado 12 de Diciembre 2012
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