martes, 27 de agosto de 2013

EL EFECTO MUSFLEX




Muchas veces; mas a menudo que de costumbre pasamos por algún tipo de letargo espiritual después de haber recibido de Dios algún tipo de avivamiento en el cual experimentamos grandes cosas de parte de él.

Como cuando venimos a Dios y nos encontramos en el primer amor… sentimos que podemos conquistar el mundo y que no hay nada que no podamos lograr con la ayuda de él. Asistimos a las reuniones de hombres o mujeres, a los grupos de crecimiento, oraciones matutinas, reuniones generales y cuanta actividad en la iglesia tengamos. Dedicamos mucho tiempo a la obra de Dios y experimentamos crecimiento espiritual en nuestras vidas. Pero pasado el tiempo así como el fuego que un día ardía en nuestro ser así mismo algo comienza a cambiar… yo lo llamo “efecto musflex” este medicamento que tomamos para relajar nuestros músculos es similar al efecto que sentimos cuando llega a nuestra vida el cansancio espiritual y buscamos algún tipo de relajante.

Y de repente como la mayoría de las veces en nuestras vidas algo empieza a suceder… el cansancio espiritual nos empieza a molestar cual dolor muscular en nuestro cuerpo y estamos ansiosos de buscar algún tipo de analgésico espiritual que nos ayude a soportar la carga de una mejor manera y recurrimos en ocasiones a dejar paulatinamente de participar de las actividades de la congregación, porque total con no ir a la iglesia no me convierto en impío, Dejamos de orar pues al no hacerlo no quiere decir que Dios no esta conmigo, no ayunamos mas porque de todas maneras hay otros hermanos que pueden hacerlo de mejor manera que yo y así sucesivamente hasta que antes de darnos cuenta dejamos de sentir la presencia de Dios en nuestras vidas y luego nos preguntamos ¡que paso! ya se… dirán a mi eso jamás me pasará yo espero que así sea… pero si estas pasando por alguno de estos efectos relajantes en el ámbito espiritual te animo a que no aminores tu compromiso con Dios pues una braza alejada de la fogata se apaga mas fácilmente.

Pídele a Dios que avive el fuego que esta en ti y que renueve tu primer amor, que cautive tu corazón y te de pasión por las almas, confiando siempre en él, para salir del relajamiento espiritual y entrar a un nuevo día lleno de vida y deseoso de servirle una vez más. No te desanimes ¡tu redentor vive!


     “Despiértate,  tú que duermes,
      Y levántate de los muertos,
 Y te alumbrará Cristo.”         Efesios 5:14



Hecho por: Angel Vidal Ramírez