miércoles, 11 de septiembre de 2013

ENTRE LOS CINCO PORTICOS




   John 5:2  Y hay en Jerusalén,  cerca de la puerta de las ovejas,  un estanque,  llamado en hebreo Bethesda,  el cual tiene cinco pórticos.
   John 5:3  En éstos yacía una multitud de enfermos,  ciegos,  cojos y paralíticos,  que esperaban el movimiento del agua.
   John 5:4  Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque,  y agitaba el agua;  y el que primero descendía al estanque después del movimiento del agua,  quedaba sano de cualquier enfermedad que tuviese.
   John 5:5  Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.
   John 5:6  Cuando Jesús lo vio acostado,  y supo que llevaba ya mucho tiempo así,  le dijo: ¿Quieres ser sano?
   John 5:7  Señor,  le respondió el enfermo,  no tengo quien me meta en el estanque cuando se agita el agua;  y entre tanto que yo voy,  otro desciende antes que yo.
   John 5:8  Jesús le dijo: Levántate,  toma tu lecho,  y anda.
   John 5:9  Y al instante aquel hombre fue sanado,  y tomó su lecho,  y anduvo.  Y era día de reposo aquel día.
   John 5:10  Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo;  no te es lícito llevar tu lecho.
   John 5:11  El les respondió: El que me sanó,  él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda.
   John 5:12  Entonces le preguntaron: ¿Quién es el que te dijo: Toma tu lecho y anda?
   John 5:13  Y el que había sido sanado no sabía quién fuese,  porque Jesús se había apartado de la gente que estaba en aquel lugar.
   John 5:14  Después le halló Jesús en el templo,  y le dijo: Mira,  has sido sanado;  no peques más,  para que no te venga alguna cosa peor.
   John 5:15  El hombre se fue,  y dio aviso a los judíos,  que Jesús era el que le había sanado.
   John 5:16  Y por esta causa los judíos perseguían a Jesús,  y procuraban matarle,  porque hacía estas cosas en el día de reposo.

A veces nos encontramos entre los cinco pórticos… esperando ser sanos pero necesitando ayuda para serlo.
Aqui vemos el caso de un paralítico  que durante 38 años estaba enfermo. Y aunque la biblia no dice cuanto tiempo estuvo dentro de los cinco pórticos estamos seguros que ya había intentado ser sano y no lo había logrado.

También vemos el legalismo de los fariseos que viéndole sano en día de reposo, le dijeron que no podía cargar con su lecho por ser “día de reposo” aquí se cumple también la escritura que dice 2Co 3:6  “el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto,  no de la letra,  sino del espíritu;  porque la letra mata,  mas el espíritu vivifica.”
Usted se imagina que estuviera enfermo y que yendo a una campaña evangelistica Dios le de sanidad. Y un doctor que lo lleve en control mensual sobre su enfermedad al darse cuenta que fue sano no por los medicamentos que le recetaba le dijese que usted no “PUEDE SER SANO”
Que pensaría usted de este tipo? ¡Que esta loco! Que a usted no le importa que lo único que sabia era que estaba enfermo y ahora esta sano verdad
Lo mismo pasa con nuestra alma cuando estamos perdidos en el mundo y de repente nos acercamos a Dios y entonces decidimos seguir a Cristo y renunciamos al viejo hombre para ser salvos. Pero venga un pastor y le diga su salvación no es valida porque lo hizo en una iglesia diferente a la que el preside o porque tenga diferencias doctrinales sobre temas de menor relevancia.
Aquí se cumple una de las palabras que pronuncio Jesús:

Mat. 23:27   ¡Ay de vosotros,  escribas y fariseos,  hipócritas!  Porque sois semejantes a sepulcros blanqueados,  que por fuera,  a la verdad,  se muestran hermosos,  más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.

Pero algo que debemos recalcar es que para ser sanos los enfermos tenían que: Meterse al estanque. Yo me pregunto porque el angel no descendía cada 3 días por semana o todos los días era de “tanto en tanto” así que debían estar listos para entrar al estanque y aun así solo 1 recibía la sanidad. Siempre fue necesario tomar acción, siempre fue necesario estar entre los cinco pórticos y zambullirse en el estanque de Bethesda (casa de misericordia)

Tal vez hoy te encuentras al igual que el paralítico entre los cinco pórticos cansado de la vida que llevas y sin un rumbo a seguir, tal vez tu necesidad no sea física tal vez necesitamos perdonar para sanar nuestra alma, o tal vez tengamos alguna debilidad oculta que aun nos es molesta y nos aparta de la presencia de Dios, puede ser que nuestro problema sea el orgullo, cualquiera que sea el caso es importante que entendamos que… hoy no tenemos que esperar a que el estanque de agua se mueva no necesitamos hacer fila o esperar turno. Hoy lo único que debemos hacer es acercarnos a Dios y reconocer que hemos fallado para ser sanos o libres. Hoy solo tienes que decirle a Dios aquí estoy tu conoces mis debilidades y mis problemas ¡puedes ayudarme! Y te garantizo que Dios no te decepcionará.

Hecho por: Angel Vidal Ramírez